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El puerto de
Veracruz la vio nacer una fría tarde el 17 de marzo de 1988, su
nombre Osiris del Carmen Lara Ramos, llega a este mundo de
manera prematura, sabría entonces que su permanencia no sería
fácil, en una austera incubadora, donde por negligencia recibió
más oxigeno del necesario, lo que le ocasionó una ceguera
irreversible al quemarle las retinas. “Me preguntaba porque mis
hermanos encontraban todo fácil y yo batallaba, después entendí
que había venido a un mundo de sombras y sonidos”.
El destino la llevó a vivir a La Paz, Baja California Sur al
lado de su madre y sus dos hermanos, sufriendo en principio
carestías, viviendo en un cuarto de madera sin ventanas y
puertas para resguardarse. Un frío y brutal huracán típico de la
zona, les arrebató absolutamente todo teniendo que vivir en una
camioneta y empezar de cero nuevamente. Su padre de oficio
marinero nunca estaba en casa, vivía prácticamente en alta mar.
Al ingresar a las escuelas regulares vinieron los
cuestionamientos, y lo más doloroso, las burlas hirientes de los
compañeros. Se enfrentó a la falta de táctica y sensibilización
por parte de los maestros. “Nunca me tenían paciencia y mucho
menos me entendían”. Sin embargo su carácter de luchadora puso
de lado burlas sarcásticas y debilidades. “Recuerdo cuando en
coro me gritaban: ¡La ciega, la ciega, la ciega!, y tenían razón
porque yo era ciega, no estaban diciendo mentiras, hoy en día
creo que sería muy difícil que me dijeran que existe una
posibilidad de recuperar mi vista, porque sería empezar de
nuevo”.
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“Encausé en el
deporte la depresión que me dio ver
rota a mi familia” |
El divorcio de sus padres fue una de las
etapas más difíciles a las que se tuvo que enfrentar.
“Es desconcertante el no tener familia de la noche a la mañana,
la depresión me invadió, pero afortunadamente salí adelante”.
Uno de los desahogos que tuvo para salir de esa situación fue el
deporte. “Yo quería no pensar en el divorcio de mis papás, por
eso decidí correr y correr, vieron en mi que tenía potencial y
me invitaron a participar en la que sería mi primer
competencia”. Como pudo consiguió lo necesario para asistir a la
competencia nacional, no se equivocó ya que regresó con cinco
medallas de oro. Tras el triunfo vinieron arduos entrenamientos,
reforzando en ella un compromiso pleno de venir a ganar a este
mundo. A la fecha ha ratificado durante cinco años el campeonato
nacional en 100, 200 y 300 metros planos, ha sido subcampeona en
juegos panamericanos, tercer lugar en el mundial juvenil en la
República Checa y cuarto lugar en el mundial desarrollado en
Brasil, a pesar de que la competencia se desarrolló con una
torrencial lluvia tres grados bajo cero. En estos momentos
continúa con fuertes entrena-mientos, para poder cumplir con el
compromiso en dos mundiales y un panamericano de atletismo, su
objetivo es la asistencia a los juegos paraolímpicos en Beijing
China durante el 2008. “La preparación está por mi parte, la
Federación Mexicana de Débiles Visuales nos apoya pero muchas
veces no tenemos lo suficiente para asistir a todas las
competencias en las que puedo correr sabiendo que son pases
automáticos para competencias internacionales”. A pesar de que
no está el apoyo suficiente para acudir a las justas deportivas,
ella desea hacer lo imposible por cumplir con lo que se ha
fijado desde que nació: ganar. |
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A pesar de su
discapacidad da muestra de fortaleza, ha sido multicampeona
nacional en atletismo, lugares de honor en competencias
mundiales, estudia la preparatoria, es secretaria de un
instituto, imparte talleres de sistema braile y de
vocalización y canta como los ángeles. Fue elegida como
Premio Nacional de la Juventud en el 2005 cuando recibió el
premio en Los Pinos de manos del ex Presidente Vicente Fox
Quezada. |
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“Mi madre luchó
por mi desde que nací”. |
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Un pilar importante para su crecimiento ha
sido su madre. “Somos una misma, siempre estamos
juntas, desde que nací ha visto por mi, luchó por que mis
condiciones de vida fueran las más normales, así fue, hoy en
parte lo que he logrado se lo debo a mi madre”. “Mis hermanos y
mi madre hemos tratado de ser una familia muy unida, hoy que no
está mi padre creo que estamos más unificados y fortalecidos”.
Sus actividades inician desde las cinco de la mañana, a las seis
entrena para sus competencias, a las nueve de la mañana Osiris
del Carmen es secretaria del Instituto Sudcaliforniano de la
Juventud e imparte los talleres de sistema braile para
convencionales y vocalización para jóvenes. Por las tardes
estudia la preparatoria con un panorama distinto al que sufrió
al inicio de su preparación educativa.
Sé que fuiste Premio Nacional de la
Juventud en el 2005. ¿Nos quieres platicar de esa experiencia?
“Bueno fue una experiencia muy interesante, fui elegida como
Premio Nacional de la Juventud por los logros que obtuve, el ex
Presidente Vicente Fox Quezada me entregó esa distinción en Los
Pinos, y más que un elegante premio, creo que es un estandarte
para demostrar que si luchas por lo que quieres lo logras”.
¿Osiris, cuál es tu meta en la vida?
“A corto plazo prepararme para Beijing China en el 2008 y
obtener el primer lugar, pienso retirarme joven para poder
disfrutar de la vida y seguir ayudando a mas personas como yo,
quiero estudiar psicología general y especializarme en psico-logía
deportiva y masajista”. “Creo que una discapacidad no es
limitarse, cuando quieres hacer las cosas las haces con el
corazón y salen muy bien”. |
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Hoy en día su lucha
no acaba, a diario se enfrenta a situaciones adversas. La vida
le ha puesto un reto importante que no deja de cumplir en todo
momento. Sus deseos van más allá de cantar o competir, su
competencia más importante es ser feliz con lo que tiene, a
pesar de vivir “en un mundo de oscuridad y voces”. |
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