La señora Leticia Díaz Rivera González recibe al equipo de AQUÍ Magazine en su oficina particular, adornada con fotografías que muestran la evolución del exclusivo desarrollo residencial del Pedregal que iniciara su señor padre, el arquitecto Manuel Díaz Rivera allá por la década de 1970 y nos comparte su vida personal y profesional, que muestra la capacidad de una persona que ha sabido enfrentar y superar los retos, que la han convertido en una exitosa mujer en los negocios de bienes raíces.
 
Platíquenos de los orígenes de la familia Díaz Rivera
Nuestra descendencia proviene de la familia Rivera Torres, de la Ciudad de México, que por generaciones se ha dedicado al negocio de bienes raíces. Por citar un ejemplo: de la antigua hacienda Santa Rita, que perteneció a mi abuela paterna, después de fraccionarla y urbanizarla, se formó la actual colonia Del Valle, del Distrito Federal.

¿Cuándo y por qué cambian su lugar de residencia a Cabo San Lucas?
Fue a principios de la década de 1970. Mi padre, buscando un lugar más tranquilo y agradable para vivir, conoce Cabo San Lucas y decide comprarle al señor Luis Bulnes Molleda una importante extensión de tierras con la idea de construir un fraccionamiento residencial turístico, ya que él tenía la experiencia de haber urbanizado colonias como Tecamachalco y La Herradura, en el Estado de México.

¿En dónde nace Leticia Díaz Rivera González?
Nací en 1953, en la Ciudad de México.

¿Cuántos hermanos tiene?
Somos cinco en total. Los nombres de mis hermanos son los siguientes: Manuel, Pablo, Susana y Adriana; yo ocupo el lugar número 3, en orden ascendente.

¿Qué recuerdos tiene de su infancia?
Muchos, y muy agradables. De consentimiento y atención por parte de mis padres, y de una relación armónica con mis hermanos. Me considero afortunada, pues no conservo ningún recuerdo desagradable de esa hermosa época de mi vida.

¿Qué le aprendió a su padre?
Principalmente el respeto a los demás. Siempre nos repetía la siguiente frase: “Es bueno ser importante, pero es más importante ser bueno”.
 
 

Nos encontramos sorprendidos por la demanda que ha tenido, lo que indica que a la población de aquella zona realmente le hacía falta una opción para invertir como la que le ofrecemos.

Allá utilizamos piedra de la misma región, que es de un color rosáceo. Este factor nos permite proyectar una imagen diferente a la ofrecida en el Pedregal de Cabo San Lucas.

Otra ventaja adicional que ofrecemos a nuestros clientes es que los terrenos de allá son más amplios, con un mayor frente de calle, lo que les permite contar con la opción para construir residencias más amplias en un solo nivel. También se contará con un 30 por ciento del total de la superficie, que es de casi 130 hectáreas, destinada para áreas verdes.

¿Qué opina de las condiciones económicas y sociales de Cabo San Lucas?
Considero que es un lugar en el que se ofrecen muchas oportunidades de trabajo. Aquí muchas personas han logrado obtener una mejor calidad de vida ya que se cuenta con una economía muy dinámica. La mayoría de las personas que han llegado aquí, al percatarse de las oportunidades que se ofrecen, por lo regular siempre invita a alguien de su familia o de sus amistades. Sin embargo, el crecimiento tan acelerado que ha tenido lugar en los últimos años, ha rebasado la capacidad de las autoridades para ofrecer los servicios básicos y en ese aspecto sí empiezan a presentarse algunos problemas de inseguridad; pero si se compara con otras ciudades del país, sigue siendo un lugar relativamente seguro.

¿Cuál es el próximo proyecto de Leticia Díaz Rivera González?
Son varios. El primero, terminar con el proyecto del Pedregal de La Paz; enseguida consolidar la compañía Coldwell Banker Riveras, y finalmente desarrollar un

 

 

¿Y a su mamá?
La importancia de la honestidad y el saber conservar los valores familiares.

¿A qué edad llegó a Cabo San Lucas?
A los 24 años.

¿Cómo era el Cabo San Lucas de ese entonces?
Bello; era un hermoso pueblo. Era habitado principalmente por pescadores. La actividad turística ya comenzaba, pues ya existían los hoteles Finisterra, Hacienda, Solmar y Mar de Cortés. Pero la mayoría de la población se empleaba en la empacadora del señor Elías Pando.

¿En qué año comienza el desarrollo del Pedregal?
En 1975 iniciamos con la apertura de la primera calle.

¿A qué dificultades se enfrentaron?
Fueron varias, pero principalmente a la escasez de mano de obra y de material para construir.

¿Y cómo las resolvieron?
Con respecto a la mano de obra, decidimos contratar personal de otros estados de la república. Para solucionar el problema del material para construir, se hizo lo siguiente: para pavimentar, usamos la piedra superficial que se removió del mismo terreno; respecto a la grava y piedra, se consiguió un permiso para desgajar parte de un cerro y crear así una piedrera; el cemento y la varilla se trajo desde Guadalajara en camiones que cruzaban el Golfo ¿de México? por medio del Ferry, que hacía la travesía desde Puerto Vallarta a San Lucas.

¿Al día de hoy qué porcentaje de avance registra el desarrollo?
Aproximadamente de un 70 por ciento.

¿Cuándo surge la idea para crear el proyecto del Pedregal de La Paz?
Fue alrededor de 1996. Lo que dificultó su realización fue la dificultad que se tuvo para conseguir el terreno adecuado. Se inició aproximadamente hace 3 años y ha tenido un gran éxito. Al día de hoy la primera etapa está vendida en su totalidad; estamos iniciando con la segunda y después vendrá una tercera.

 

¿Cuál es el próximo proyecto de Leticia Díaz Rivera González?
Son varios. El primero, terminar con el proyecto del Pedregal de La Paz; enseguida consolidar la compañía Coldwell Banker Riveras, y finalmente desarrollar un proyecto cerca de la población de Elías Calles, a un lado del Océano Pacífico, en el corredor, para construir varios ranchos de un tamaño regular y así ofrecer a nuestros clientes una opción diferente de vida. Como amante de la equitación tengo un interés personal en ese desarrollo.

¿Cómo es un día de trabajo de Leticia Díaz Rivera González?
Mi primera actividad del día es montar a caballo en promedio una hora diariamente. Eso me proporciona la energía y tranquilidad necesarias para enfrentar los desafíos diarios. Posteriormente me traslado a mi oficina, en donde tengo jornadas de trabajo de 8 a 10 horas. También en ocasiones tengo que viajar a La Paz o a Cabo del Este.

¿Considera que ha cumplido con sus metas en la vida?
Definitivamente sí, en su mayoría. De las que me faltan, espero llevarlas a cabo en un futuro cercano.

¿Cuál es su comida favorita?
La que se prepara en casa. Mi predilección es por la comida italiana y en ese aspecto comparto con mi marido el gusto por cocinar, ya que él tiene un exquisito sazón.

¿Cuándo y dónde nació su hijo?
Juan Francisco nació en La Paz, en 1977.

¿Cuál ha sido el mejor ejemplo para su hijo?
El amor y la pasión que le otorgue a cada una de las actividades que desarrolle en su vida, sin importar lo desagradables o difíciles que sean.

¿Realiza alguna actividad artística?
Me gusta tocar el piano. La equitación y la música son mis actividades favoritas.

¿Su compositor favorito?
Federico Chopin.

 

 

Enseguida le mencionaré una lista de palabras, pidiéndole que me diga la primera idea que le venga a la mente con cada una de ellas.

Leticia Díaz Rivera
Una mujer perseverante.
Manuel Díaz Rivera
Tranquilidad.
Leticia González
Pasión.
Juan Francisco
Apasionado.
Eduardo Coyle
Seguridad.
Cabo San Lucas
La belleza.
Baja California Sur
Inolvidable.
Pasado
Aprendizaje.
Presente
Fascinante.
Futuro
Un reto a lograr.
Frase célebre favorita
“El que persevera alcanza”.

 


AQUÍ Magazine se enorgullece en presentar de forma resumida la historia de una mujer triunfadora, que en algún momento dejó inconclusa una licenciatura en historia, pero que a base de dedicación y esfuerzo supo escalar varias posiciones: trabajando como asistente de sus hermanos, los licenciados Manuel y Pablo Díaz Rivera, hasta llegar al día de hoy a encabezar la Dirección de Ventas de los desarrollos más lujosos y de mayor plusvalía: el Pedregal de Cabo San Lucas y su hermano menor, el Pedregal de La Paz.

Sirvan estas líneas como un homenaje y un recuerdo póstumos a la visión y al trabajo del arquitecto Manuel Díaz Rivera, padre de nuestra entrevistada, quien falleciera en el año 2005.

 
 

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